miércoles, 27 de mayo de 2009

Un lugar llamado Penitencia


Evidentemente, son momentos de cambio. Juana cada vez habla más y mejor, eso se nota. Entiende las cosas, las memoriza, las analiza y saca sus propias conclusiones. Sus razonamientos tienen una lógica y en base a esa lógica actúa. Si a esto le sumamos que va a tener una hermana, suceden cosas como, por ejemplo, no querer subirse al auto después del jardín.

A Dios gracias, a mi me toca llevarla. Dulce, bondadosa, ella va en silencio a la mañana, la procesión va por dentro, tal cual su padre. Tampoco es que el viaje dura media hora, apenas si son diez cuadras, casi que en línea recta. Perdón que me repita, pero disfruto tanto de esos minutos por la mañana, que no lo quiero dejar de hacer por nada del mundo. Vuelvo el tiempo atrás y ahora entiendo porqué mi viejo se venía desde Barrio Norte hasta Belgrano para llevarnos al cole cuando éramos chicos.

Volviendo a Flor, siempre le toca la peor parte. Tiene que buscar a la mocosita toda excitada que sale del colegio. Cuando no son las botas que no le compra, son los berrinches por no querer subirse al auto, en este caso seguido de un cross de derecha, que impactó de lleno en la cara de su madre.

- ¡Juana! ¡Te subis inmediatamente al auto y te quedás en penitencia!

Duró el berrinche lo que tuvo que durar, hasta que se pasó luego de unos minutos. Volvió todo a la normalidad, aunque no sin cierta tirantez entre ellas.

- Mami, ¿dónde estoy?

- En el auto, JUANA

- No Mami, ¿dónde estoy?

- En el auto... (claramente Flor seguía molesta por todo lo que había pasado)

- No Mamá, ¡estoy en Penitencia!

1 comentario:

gnudel dijo...

Cada vez que leo como disfrutás del viaje al colegio con Juana, te envidio con ganas....
Resulta que en nuestro caso (digo nuestro, porque además de Martina, en el auto también viene Magdalena y ahora se sumó Julieta, que empezó a trabajar esta semana de nuevo y viene conmigo hasta el centro), la cosa no viene tan relajada: en principio a las dos, les encanta quedarse remolonenado a la mañana en la cama, resultado de haberse quedado dando vueltas hasta tarde con nosotros (no logramos que se duerman antes de las diez y media de la noche). Esto hace que tarden y tarden y tarden en estar preparadas para salir (tomar la leche, peinarse, lavarse los dientes, etc). Subirse al auto es un logro mayúsculo, y más aún lo es salir a la Panamericana a esa hora(delicias de vivir en un barrio cerrado). Voy manejando pensando en el tráfico, en el quilombo que hay en el estacionamiento del colegio, en que no me cierren la puerta justo antes de izar la bandera, en llegar temprano a la oficina (hay que dar el ejemplo) y ahora la sumamos a Julieta y mi preocupación por que llegue ella también a horario. Si hasta me estoy despertando media hora antes y parece que tampoco alcanza..!
Corolario: creo que la perspicacia de las chicas va in crescendo, porque hoy antes de llegar al colegio, Martina salió con: mamá, porque no nos mudamos más cerca del colegio, así no tenemos que soportar tantos autos?? Si pudiéramos....
Un beso a las reinas.