viernes, 20 de noviembre de 2009

Y un día se te viene el mundo abajo


Algún día iba a suceder, pero cada vez que lo pensás no querés que nunca llegue ese día. Lo soñas, una y otra vez, te imaginás cómo va a ser, cómo te lo va a decir. Lo negás, decís que es mentira, que no puede ser, esto no me puede estar pasando a mí. Pero si, te pasa.

Me llama Flor por teléfono y me dice que Juana me quiere decir algo. Pensé que era algo como "la tía me regaló una muñeca" o "Carola está llorando porque se hizo caca", pero no.

- Papi, tengo novio.

Una mano imaginaria se acerca a mi pecho, penetra en mi piel y me arranca el corazón de cuajo. "Es que ya no lo necesitás", me dice una voz en off.

- Esteee, ¿y quién es?
- Iñaki
- ¿Y que te dijo?
- Me dijo que yo era linda.
- ¿Y vos que le dijiste?
- Que él era lindo también.

Mi día, mi vida, dejó de ser lo que era. Hay un punto de no retorno, oscuro, donde ya no sabés que te puede deparar el futuro.

Esa misma noche en casa:

- Juani, a quién querés más, ¿a Iñaki o a mí?
- A Iña

(Que necesidad de preguntarle eso dirán uds. Lo mismo digo)
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domingo, 8 de noviembre de 2009

15 años después


Es célebre ya la frase que dice "Vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos", la cual quisiera reformular en "te retan tus padres hasta que te retan tus hijos".

Que no soy un gran conductor no es una novedad. He chocado autos por doquier: el 11, el milqui, el corsa, la country, el uno, el que alquilé en Londres, el buggy en buzios, en fin, no quiero ampliar. Por ahora el Civic viene zafando, por lo que considero que finalmente puedo decir "he aprendido a manejar". Me tomó 15 años, pero creo que lo logré.

Ibamos a Nordelta el otro día, era el cumple de Cris y nos esperaba Sushi, como siempre. Bajamos en Bancalari, doblamos y vamos derecho. Un lomo de burro, no muy grande, pero que movió un poco el auto.

- Papá, cuidado.

El siguiente si, seamos sinceros, me lo morfé. Se sacudió toda la Country, entre que es dura y el golpe, Carola empezó a llorar.

- ¡Papá, tené cuidado! ¡No viste como se puso Carola! ¡Haceme caso!

(Si mamá)
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Eñe con eñe castaña


Una vez un pastorcito fue a ver a su patrón, rubio y alto él, para transmitirle su preocupación acerca de que su séptimo hijo era rubio rubio, mientras él era bien morocho. El patrón lo miró y le dijo: "son cosas de la naturaleza, viste cómo cada tanto aparece una oveja negra en el rebaño, bueno, esto es lo mismo". Satisfecho con la respuesta, el pastor volvió sobre su jefe y le propuso: "ok, yo no digo nada más sobre mi hijo, pero ud. se calla sobre la oveja, ok?".

Carola parece ser más morochita que su hermana, por lo menos el pelo que tenía cuando nació así era. Es verdad también que Juana tenía un pelo similiar y hoy lo tiene mucho más claro.

Ayer volvíamos del bautismo de Antonia (una rubia rubia), subiendo al auto (es una manera de decir porque en realidad es abrir el auto, el baúl, meter el cochecito, cerrar el baúl, subir a Juana, ponerle el cinturón, se lo quiere sacar, convencerla, subir a Carola, atarla, sentarse, subirse uno, prender el auto, esperar a Flor, ufff) y a la pasada la miro a Carolita y le comento a Flor:

- Me parece que la más chiquita viene más morocha
- No, Negro, Carola viene mas bien castaña

Entonces Juana mira a su hermana y mientras le toca los ojitos le dice

- Sii, que lindas castañas que tiene Carola

(si, y lindas tejas también)
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