
Algún día iba a suceder, pero cada vez que lo pensás no querés que nunca llegue ese día. Lo soñas, una y otra vez, te imaginás cómo va a ser, cómo te lo va a decir. Lo negás, decís que es mentira, que no puede ser, esto no me puede estar pasando a mí. Pero si, te pasa.
Me llama Flor por teléfono y me dice que Juana me quiere decir algo. Pensé que era algo como "la tía me regaló una muñeca" o "Carola está llorando porque se hizo caca", pero no.
- Papi, tengo novio.
Una mano imaginaria se acerca a mi pecho, penetra en mi piel y me arranca el corazón de cuajo. "Es que ya no lo necesitás", me dice una voz en off.
- Esteee, ¿y quién es?
- Iñaki
- ¿Y que te dijo?
- Me dijo que yo era linda.
- ¿Y vos que le dijiste?
- Que él era lindo también.
Mi día, mi vida, dejó de ser lo que era. Hay un punto de no retorno, oscuro, donde ya no sabés que te puede deparar el futuro.
Esa misma noche en casa:
- Juani, a quién querés más, ¿a Iñaki o a mí?
- A Iña
(Que necesidad de preguntarle eso dirán uds. Lo mismo digo) Seguir leyendo!


