domingo, 20 de diciembre de 2009

... and the Oscar goes to...


Muchos de uds están leyendo quizás por primera vez. Gracias a Facebook este blog se amplia, ya tenemos Fan Page y todo. Esperemos que la viralidad nos haga crecer y en algún momento lleguemos a 100 lectores.

Terminó el máster. Y lo hizo con una fiesta increíble, en la cual entregamos premios por doquier: al mejor alumno, al mejor compañero, al más rápido, etc. Hicimos unos diplomas y unas estatuillas.

Me hice acreedor a 3 de esos premios, los cuáles me llevé conmigo. Al otro día los vio Juana, no lo podía creer, le parecieron lo mejor del mundo, los quería a toda costa. Flor, rápida, se dió cuenta que podía sacar partido de la situación. Le dijo "Juana, si hacés caca en el inodoro Papi te da uno de sus premios..."

Corriendo fue, se sentó. Les recuerdo que Juana aún hace caca en el pañal (ver Help!). Hizo toda su fuerza, trató, trató... nada. Recién al rato fue a hacer pis y algo salió, de casualidad, pero salió.

- ¡Papiiiiiii! ¡Papiiiiiii! ¡Hice caca en el inodoro! ¡Quiero mi premio!

Se lo dí, en buena ley se lo había ganado. Caminó orgullosa toda la tarde con su premio a cuestas, hasta que llegó la hora de dormir, la bendita hora de dormir, en la cual su madre se inmola noche tras noche, tratando infructuosamente que la mocosa se digne a dormirse. Se acostaron las dos en la cama de Juana, apoyaron la cabeza en la almohada, cuando Flor siente una presencia extraña: el premio. Si, esa réplica de Oscar (un poco más chica) estaba acostada entre medio de las dos, cual si fuese una persona más. A lo sumo acostás a una muñeca, un oso, pero una estatuilla, la primera vez que lo oigo.

- Buenas noches, Juana

- Buenas noches, Mami

Quedaba aún saludar a alguien más, a la estrella de la noche, a su amigo, a quién en ese momento era "lo" más importante.

- Buenas noches, premio

(Gracias Nudel por los premios, alegraron la noche de mi hija)
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martes, 8 de diciembre de 2009

Diccionario de la Irreal Academia


Cohecito: podría ser cohetecito, o sea pequeño coehete, pero no, a mi hija no le gusta la ciencia ficción. Si le gustan las muñecas y sus cohecitos para pasearlas.

PUDÍ: tu pudes hermano, tu pudes! Juana pudiste comer todo? Si papi, pudí.

POCHOCLO: aquí no se observa una dislexia sino una pésima identificación de los objetos. Al pochoclo que todos conocemos, el del cine, Juani lo confunde con el amarillo, largo, que comemos en la playa, con sal y manteca.

AZUQUER: un nuevo invento, es el azúcar mezclado con el Chukker, lo que deriva en el Azuquer. Mami, ponele azuquer al té.

CREZO: tengo que seguir comiendo para crecer. O sea que si como, crezo.

Regló: ¿que hora es? Mami, decime la hora que dice tu regló.

Lalesquina: Las perritas se fueron a lalesquina y dieron la vuelta.
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Pies de Plomo Romanin


Que nuestros padres (asiduos lectores de este blog) no lo tomen a mal, pero en nuestra época era distinto. El cinturón de seguridad se usaba sólo en las películas, los chicos nos peléabamos por ir adelante y bastante seguido veías por la calle alguno manejando con el chico a upa.

¿Qué paso en el medio? ¿Hubo más accidentes o son los mismos con la diferencia que ahora te enterás de todos? ¿Los autos son más rápidos? Si, pero ahora son más seguros también. Podemos seguir hablando del tema por horas, estamos todos de acuerdo que hay que hacer algo porque esto no da para más.

Lo del cinturón ya es costumbre. Te subís y hasta que no te lo ponés te sentís como desnudo. A Juana le pasa lo mismo.

- ¡Mamá, te olvidaste de abrocharme el cinturón!, le dijo a Flor a las 2 cuadras de haber salido de casa.

- Si Juana, ahora paro en el semáforo y te lo pongo.

20 metros y 5 segundos después...

- ¡¡Mamaaaaa, podés ir más despacio que no estoy abrochada!!
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