domingo, 27 de septiembre de 2009

Chasman y Carolita


Dormir, dormir, dormir, un tema recurrente en este blog. Si no es porque Flor no duerme gracias a Carola, soy yo el que si duerme porque Dios me dotó con un sueño pesado. Pero la que tiene un tema con el sueño es Juana.

Paradojas de la vida, uno cuando es chico no quiere dormir, pero cuando es grande, uno no puede dormir. Y a cuando sos aún más grande, recurrís a pastillitas milagrosas para poder hacerlo.

Ya quedó claro que el primer cambio que experimentás cuando sos padre es que dejás de dormir. Ya lo hablamos en este blog, pero vale la pena recordarlo. Al principio porque el recién nacido no duerme y vos ídem. Luego duerme pero se despierta, vos ídem otra vez. Entonces crecen y duermen, pero a la mitad de la noche se despiertan y te llaman (cuando la cama tiene barrotes) o directamente te invaden el lecho conyugal (porque le sacaste los barrotes pensando que tu hijo creció). La invasión genera lo que alguien alguna vez definió como la “H familiar”, esto es, los padres en los extremos y los hijos de manera horizontal, alternando el sueño de sus papis en beneficio del propio.

De paso, ¿alguna vez les contamos que en casa tenemos dos Carolas? La primera (que no es lo mismo que la N°1) es una muñeca de Juana, marca Corelle, de ahí que la bautizásemos Carola, porque hay que ponerle nombre a TODOS los juguetes de tus hijos. Las vueltas de la vida hicieron que le pusiésemos el mismo nombre a nuestra segunda hija (¿tendremos un varón alguna vez?)

Clásica frase de Flor alrededor de las 9 de la noche:

- Juana, ya es hora de dormir…
- Mami, escuchá lo que te dice mi muñeca Carola
- ¿Qué dice?
- Dice “no me quiero ir a dormir”

(Querida, no me importa si la muñeca quiere dormirse o no, el punto es que VOS te duermas)
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martes, 22 de septiembre de 2009

De Rusia con amor


Mi viaje a Rusia no llegó precisamente en el mejor momento. Mi mujer me lo dejó muy claro en un par de intercambios de mensajes de textos que tuvimos.

Intercambio 1
NEGRO: Gorda, ¡al fin me recuperé del viaje y pude dormir 8 horas seguidas!
FLOR: que suerte que tenés, yo NO PEGUE UN OJO EN TODA LA NOCHE.

Intercambio 2
NEGRO: estoy en el lobby del hotel viendo a Del Potro. ¿Ustedes que hacen?
FLOR: Juana grita mientras Carola llora y las perran ladran. Me alegro que VOS la estés pasando bien.

Intercambio 3
NEGRO: ¿Cómo andan mis amores?
FLOR: ¡Bien! desarrollé la habilidad de cocinarle a Juana mientras le doy la teta a Carola.

Pero no perdamos el verdadero foco de este blog.

- Mami, ¿adónde fue Papi?
- Se fue a Rusia, a trabajar.
- Ahh… y, Mami, ¿Qué es una montaña Rusa?

(¡¿vieron como todo tiene que ver con todo?!)

Y ahora explicándole a su hermana los beneficios de ser grande

- Carola, cuando seas UN papá, ¡vas a poder ir a Rusia a trabajar!

(no creo, a vos te va a tocar la parte de quedarte y ser la mujer orquesta)
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domingo, 13 de septiembre de 2009

Que perra vida


No se cuándo fue que cambió, pero cuando éramos chicos las mascotas no tenían nombre de persona. Se llamaban Negra, Tini, Sultán, Max, Tom, Antar, Chipi, que se yo. A lo sumo ibas con nombres raros y le ponías Aristóteles.

Hoy no. Mis perras se llaman Catalina y Antonia, una igual que mi primita Cata y otra igual que la hija de Fede. La de Oli y Sofi se llama Valentina, como mi otra primita. Mamá les puso Lola y Mora, como el monumento. La gata de las chicas se llama Manuela. La verdad, hay que dejarse de joder y volver a las fuentes, pongamos nombres que no quieran decir nada y dejemos de autosacarnos nombres para nuestros hijos. Si, yo a mi hija le hubiese puesto Antonia, salvo que, así se llama nuestra segunda perra…

La más grande, Catalina, madre de Antonia, es a veces insoportable. Se pone a ladrar como desquiciada al primer ruido que no le gusta. Lo peor es que no emite esos ladridos entrecortados que hacen los perros cuando entran en alerta, sino que siempre tiene que hacerlo como si fuese la última vez. Nosotros ya nos acostumbramos, Juana también. ¿Y Carola? No lo sabemos. Tenemos la teoría (aplicada ya con Juana) que como ellas vienen escuchando los ladridos desde la panza, cuando están afuera ya no se sorprenden tanto. ¿Es así o es un bolazo que nos inventamos nosotros?

- Guauuu, Guau, Guau, Grrr, Guau – ladra Catalina desaforada.
- La despertó, ¡la puta!

Claro, 20 minutos para que la bebé se duerma y viene esta perra condenada a ladrarle al lado, cómo no querés que se despierte pobre criatura.
Juana, sigue pintando, aunque sobresaltada por la situación, mira a su mamá y le dice

- ¿Mami, porque la puta la despertó a Carola?

(Andá a explicarle que la puta no es nadie, sino que es una puteada. O mejor le decimos que la puta es Catalina y se acabó la historia. ¿Y si le empieza a decir Puta en vez de Cata?)
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