
No voy a negar que lo estaba esperando. No me imaginé cómo sería, ni tampoco cuando. Simplemente quería que sucediese.
Hace rato que Juana venía hablando de ser una princesa. Que princesa por aquí, que princesa por acá. Que princesa esto, que princesa lo otro. Ella quería ser una princesa.
Flor ya había encontrado un dibujo con las princesas de Disney, las clásicas Blancanieves, Cenicienta y La Bella Durmiente por un lado y las modelo 2000, La Sirenita, La Bella y Jasmine, la novia de Aladdin. Entre ellas, Juana se decidió por La Bella Durmiente, dejándose llevar quizás, por el estereotipo de la rubia vestida de rosa.
Hurgando un poco más, encontré en youtube el video. Era La Bella Durmiente, versión original de 1959. Hay una escena muy conocida, en la cual Aurora baila con un príncipe imaginario, al tiempo que canta
Eres tu mi principe azul que yo soñe
eres tu, tus ojos me vieron con ternuras de amor
y al mirarme asi, el fuego encendio mi corazon
y mi ensoñasion se hara realidad
y te adorare como acontecio en mi sueño ideal
lara lara lara lara lara lara
y mi ensoñasion se hara realidad
y te adorare como aconteció en mi sueño ideal
Juani, pérpleja. Sus ojos no podían abarcar tanta felicidad. Su sonrisa pintada generaba en nosotros la mejor de las alegrías. Era una nena en todo su esplendor. Lo vio una vez, dos. A la tercera, se bajó de la silla, dió vueltas por el living hasta que me miró y me dijo:
- Papi, ¿bailamos?
Fue entonces que me convertí, oficialmente y para siempre en PRINCIPE.

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