martes, 19 de mayo de 2009

Eramos tan pobres


Jueves, 8.00 AM. Lluvia sobre Vicente López. Es la primera vez que llueve desde que la llevo a Juana al colegio, pero afortunadamente no es más que una fina garúa. ¿Cómo cuernos voy a hacer el día que se caiga el cielo?

El cole de la gorda queda a 10 cuadras, lo que hace que el viaje no dure más de 3 minutos que pueden estirarse a 8 si no hay lugar para estacionar. Nos bajamos del auto y caminamos de la mano, felices de tenernos el uno al otro. Llegamos a la salita, momento en el que soy descartable y apenas recibo un beso de costado gentileza de la presión que ejercen las maestras.

Al mediodía la busca Flor, con quien se produce la situación inversa: felicidad eterna de verla (a su madre), desgracia de tener que subirse al auto.
Ese mismo jueves, ante la clásica pregunta "Juani, ¿cómo te fue en el cole?", mi hija responde:

- Mamá, yo no tengo botas de lluvia.

- No, es verdad Juani, no tenés.

- Guadi y Mora tienen botas de lluvia, ¿me comprás a mi?

- Bueno, otro día te compro unas botas de lluvia.

A partir de ese momento y por varias varias horas, lo único que Juana decía era "¿Me comprás mis botas de lluvia?". Terminaba de almorzar, "¿Me comprás mis botas de lluvia?". Se dormía la siesta, "¿Me comprás mi botas de lluvia?". Se despertaba de la siesta, "¿Me comprás mis botas de lluvia?". La respuesta de Flor iba variando según el momento. Pero nada la satisfacía, la mocosa seguía insistiendo, Flor no aflojaba

- Juani, no tengo plata.

"Listo, se acabó" habrá pensado Juana. "A esta no la doblego más, es hora de hacerla sentir mal, de darle dónde le duela, la estrategia del hartazgo no está funcionando"

- La mamá de Guadi SI tiene plata.

Ese si que fue un golpe certero. Tan certero que me dolió a mi también.

(Finalmente las botas las compró Isa. ¿Vieron que era verdad que Flor no tenía plata?)

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