
Ya hablamos del misterio de la Coca-Cola, ahora es el momento del misterio del payasito. Si, ese payaso medio freak, al que nadie escuchó jamás hablar ni hacer otra cosa que saludar. Critiquemos lo que querramos, este payasito y su famosa M dorada tiene un hechizo similar al de esa bebida negra venenosa, como la bautizó un amigo mío.
La asistencia de Juana es quincenal, generalmente de la mano del Nono "te malcrío nieta" Joe. El menú es simple, cajita feliz con nuggets de ¿pollo?, terminando con un Sundae, cortesía de la tarjeta azul del diario del que nadie entiende cómo cuernos hace para darte descuento en todos lados.
En una de esas visitas a la Eme, Flor la buscó a Juana por el cole.
- ¿Adiviná adónde vamos a ir a comer Mamá, Papá y vos?
- ¡A Mc Donald's!
- Siii, Juani
- Me parece que te estás olvidando de alguien... - dice Juana, medio con cantito
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- ¿De quién?
- ¡De Carola!
- Pero Carola tiene sueño y se va a quedar durmiendo en casa...
- ¡NOOOOOOO, yo quiero que vengaaaaa, que me vea jugar, no es divertido sin ella!
(¿entendés que la hermana tiene 9 meses?)
- ¡De Carola!
- Pero Carola tiene sueño y se va a quedar durmiendo en casa...
- ¡NOOOOOOO, yo quiero que vengaaaaa, que me vea jugar, no es divertido sin ella!
(¿entendés que la hermana tiene 9 meses?)

