sábado, 29 de agosto de 2009

Cry Baby Cry


¿Cómo hacés cuándo tenés 2? Esa es la pregunta que te hacés cuando nace el primero. Ahora, voy a contarles una infidencia, el otro día en el fragor de la lucha, con las nenas en movimiento, Juana corriendo por todos lados, Carola molesta, se me acercó Flor y con lágrimas en los ojos (en realidad, llorando) me miro y me dijo:

- ¿No te enojás sino tenemos más hijos? ¡buahhhhhhh! ¡buahhhh!

Hoy, un par de días después, ya sin la famosa depresión post parto, no es tan grave pensar en el tercero, ¿no, Flor?.

La que es una divina es Juana. Ella cuida a su hermana Carola casi que de manera incondicional. Cada vez que llega del cole corre a saludarla, siempre está encima de Flor cuando le cambia los pañales, apenas llora viene corriendo a decirnos.

En uno de esos llantos se le acercó y con mucha tranquilidad le dijo

- No llores Carola, yo te explico, vos tenés que decir "Mamá, mamá, ¿podés venir acá?" ¡y ella viene!



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martes, 25 de agosto de 2009

La Bella Durmiente (que no es Flor, obvio)


La historia de la Bella Durmiente es bastante simple. Aurora era la princesa, Flora, Fauna y Primavera la hadas buenas. Y Maléfica, el hada mala. En la ceremonia de bautismo de la princesa Aurora fueron invitadas tres hadas buenas, pero no Maléfica.
Enojada por no haber sido invitada, creó el maleficio por el cual la princesa caería dormida cuando cumpliese 17 años al pincharse el dedo. Flora, el hada buena, pudo lograr contrarrestar el hechizo y permitir que un príncipe la salvase con sólo darle un beso.
Cuando Aurora cae en su sueño, las hadas hicieron lo imposible para que el príncipe la salvase, pero Felipe había sido capturado por Maléfica para evitar que besara a Aurora y la despierte, pero las tres hadas buenas le ayudaron a escapar y le explicaron la historia de la maldición. Felipe logró dar muerte a Maléfica y rompió el hechizo con el beso.

- Papaaaa, papaaa, PRINCIPE, podés venir un minuto!

No recuerdo que es lo que yo estaba haciendo (creo que bañándome) y no podía ir, por lo que fue Flor.

- Tu príncipe no puede venir ahora, Juana

La miró medio de costado, como quien no quiere la cosa

- Ah, sos vos Maléfica... bueh, ¿me podés dar un vaso de agua?

(De Maléfica no tiene nada, mi mujer es una Santa)
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sábado, 15 de agosto de 2009

Siempre lista


Es medio incómodo ir de visita al sanatorio, la verdad que estar ahí y ver que tu prima, hermana, amiga, mujer de amigo, conocida o lo que fuera pela una teta para dársela al bebé es no menos que eso, incómodo.

Igual, por más que ellas tengan la delicadeza de esconderse, o pedir que salgan, siempre que vas de visita las parturientas están medio desechas (no las culpo) y apenas con un camisón.

Flor es de esas que no se hacen mucha historia pero tampoco es que anda con las lolas al viento y amamantando hasta en la cola del súper. No se inhibe, pero tampoco es una descocada.

La que no entiende bien todavia la dinámica es Juana, quién hoy me dice

- Papi, le puedo dar la teta a Carola?
- No mi vida, la única que le da la teta es Mami.
- Pero por qué no puedo, si yo también tengo tetas!

(Al menos esta vez no me incluyó a mí)
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Redireccionando


Y el día llegó. Se terminó el reinado, llegó la hora de compartir la corona. Carola está entre nosotros.

Saltos, gritos, festejos. Esa fueron las primeras reacciones de Juana cuando le dije que su hermanita había salido de la panza de mamá y ya estaba entre nosotros. Nos subimos al auto y nos fuimos a verla.

Llegamos al sanatorio, subimos al cuarto y ahí estaba: su hermana. Feliz, se acercó y con voz dulce le dijo "Acá estoy Carola". En ese momento nos dimos cuenta que traerle una hermana fue una de las mejores decisiones que tomamos. Volvimos esa noche a casa, estuvimos juntos todo el tiempo. Al otro día regresamos al sanatorio, esta vez para traernos de vuelta a las chicas.

El miércoles era un día bisagra. Había que volver al colegio. Tardamos en levantarnos, que querés, habíamos pasados dos noches de poco sueño y mucho llanto. Llegó el momento de ir al cole... Llantos desgarradores, "No quiero ir, me quiero quedar con mamá y carolaaa... buahhh, buahhh" No exagero si digo que pasaron 20 minutos hasta que decidí tomar el toro por las astas y subirla medio de prepo al auto.

Ir al colegio es bastante sencillo. Son 13 cuadras en las cuáles sólo hay que doblar 3 veces. El juego que tengo con mi hija es el de preguntarle "Juani, para que lado hay que doblar?", "Para allá" o "Ahí" es siempre la respuesta. Sólo una vez me dijo "para la derecha" sin tener la más remota idea de lo que decía.

Pero esta vez lo tenía bien claro. Al llegar al semáforo de Yrigoyen y Maipú, le pregunté para dónde tenía que doblar. Ella, aún entre sollozos me dijo "Para allá, Papi", señalándome la izquierda, en este caso la dirección equivocada.

- Juani, es para el otro lado.
- No Papi, es para allá.
- Pero porque decís que es para ese lado?, le pregunté
- Porque me quiero volver a casa! buaaaahhhhhh!buaaaahhhhhh!
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jueves, 6 de agosto de 2009

Papi, te llaman


Sal de ahi, chivita, chivita
Sal de ahi, de ese lugar.
Sal de ahi, chivita, chivita
Sal de ahi, de ese lugar.

Vamos a llamar al lobo
para que saque a la Chiva.
El lobo no quiere sacar a la Chiva,
y la chiva no quiere salir de ahi.

Sal de ahi, chivita, chivita ...

Vamos a llamar al palo
para que le pegue al lobo.
El palo no quiere pegarle al lobo,
el lobo no quiere sacar a la Chiva,
y la chiva no quiere salir de ahi.

Sal de ahi, chivita, chivita ....

Vamos a llamar al fuego
para que queme al palo.
El fuego no quiere quemar al palo,
el palo no quiere pegarle al lobo,
el lobo no quiere sacar a la Chiva,
y la chiva no quiere salir de ahi.

Y asi podemos estar por los siglos de los siglos. ¿Quién no cantó esta canción alguna vez? Yo si, Flor también. ¿Juana? Si, claro, pero ella tiene su propia versión

"Sal de ahi, Carola, Carola
Sal de ahi, de esa panzá
Sal de ahi, Carola, Carola
Sal de ahi, de esa panzá

Hay que llamar a Papi
para que le pegue a Carola..."
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