viernes, 30 de diciembre de 2011

San Taclaus


Son los padres. Lo bueno es que esto se puede decir acá, dónde ninguno de los afectados (los chicos) lo pueden leer. Ojo, tampoco es tan grave enterarse, al menos no es que yo recuerde específicamente el día que me enteré que Papa Noel eran los viejo. Si me acuerdo de ver a mamá tirando el agua y el pasto un 6 de enero. Pero ese es otro tema.

Ya hace rato que implementamos el sistema de amigo invisible, que en realidad de invisible ya no tiene nada, sino que todos sabemos quién le regala a quién. Desde ya que no es lo mismo que te toque un Isabel o Adriana que un Topa. Pero son las reglas.

Los chicos, siempre ligan. Todos les regalan, padres, abuelos, tíos. Hay cierta injusticia, yo sigo siendo hijo y sobrino y sin embargo no ligo, aún llevando el ñiño dentro. Tristeza.

Juana ligó rollers. En mi vida pude subirme a un par de patines, ni siquiera a los viejos esos de ruedas naranjas plásticas y cintas que te ataban las zapatillas.

- Juani, siempre que andés en rollers, con casco, ¿ok?
- Si mami - no conozco alguien más obediente que mi hija.
- Ojo - les digo - no se olviden que tiene que usar rodilleras también.
- Si, es cierto. Y codilleras también (!)

Y manilleras para las manos, ¿no?
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sábado, 10 de diciembre de 2011

Cebá mate. ¡Chau mate!


Ya hablamos del sushi a principios de año. Clara muestra de la inflación que no miramos, hoy son 2 gambas y media. No obstante, seguimos firmes con el pescado crudo, sumando cada vez más adeptos, incluyendo Carola, la benjamín de la familia.

En aquella historia, olvidamos mencionar que la foto que ilustraba la misma, no era ni más ni menos que un sushi home made. Hoy, gracias a Internet, podés conseguir la receta de lo que quieras, no sólo al estilo Doña Petrona de Gandulfo, sino que además te buscás el videito en Youtube y tenés la explicación paso por paso. Bien APB (A Prueba de Boludos).

Hoy, pedimos sushi. La clave es pedir por la web, tipo 19hs, para que el timming sea el ideal: a las 9 estás comiendo.

Vino el flaquito del delivery. Mi pasado me condena, fui uno de ellos allá por el 94, por lo cual el respeto es inmenso y la propina propocional a ese respeto. Terminamos los trámites de rigor y aparecen las chicas. Justo se estaba yendo el pibe.

- Ah Papi, pediste sushi - siempre atenta, Juana.
- Si gordita. Saluden al señor, que se va.
- ¡Chau, sushi!


(Señoras y señores, con ustedes, Carola)
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