jueves, 19 de marzo de 2009

Una cosa es una cosa

Un clásico de mi primogénita es querer sentarse en la mesada mientras su madre o yo cocinamos. "Quiero subir" es la frase que la catapulta a las alturas, a ese lugar en dónde todo se ve distinto. Allí, donde Antonia y Catalina hurgan con sus hocicos, deseosas de comer algo más que ese alimento balanceado que tanto las aburre.

En una de esas excursiones, yo estaba compenetrado en mi rol de Juanita, no mi hija, sino aquella ladera de Doña Petrona, personaje mitológico de la cocina vernácula. Mi función era simple: picar el pimiento que luego sería parte de una tarta de atún.

- ¿Papi, que hacés?
- Estoy cortando el pimiento
- ¡No Papi, se llama morrón!

¡Andaaaaaaaaaaaaaa!

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