
Son los padres. Lo bueno es que esto se puede decir acá, dónde ninguno de los afectados (los chicos) lo pueden leer. Ojo, tampoco es tan grave enterarse, al menos no es que yo recuerde específicamente el día que me enteré que Papa Noel eran los viejo. Si me acuerdo de ver a mamá tirando el agua y el pasto un 6 de enero. Pero ese es otro tema.
Ya hace rato que implementamos el sistema de amigo invisible, que en realidad de invisible ya no tiene nada, sino que todos sabemos quién le regala a quién. Desde ya que no es lo mismo que te toque un Isabel o Adriana que un Topa. Pero son las reglas.
Los chicos, siempre ligan. Todos les regalan, padres, abuelos, tíos. Hay cierta injusticia, yo sigo siendo hijo y sobrino y sin embargo no ligo, aún llevando el ñiño dentro. Tristeza.
Juana ligó rollers. En mi vida pude subirme a un par de patines, ni siquiera a los viejos esos de ruedas naranjas plásticas y cintas que te ataban las zapatillas.
- Juani, siempre que andés en rollers, con casco, ¿ok?
- Si mami - no conozco alguien más obediente que mi hija.
- Ojo - les digo - no se olviden que tiene que usar rodilleras también.
- Si, es cierto. Y codilleras también (!)
Y manilleras para las manos, ¿no?

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