Blancanieves, Cenicienta, La Bella Durmiente, La Sirenita, Pocahontas, Bella, Mulán, Jazmín, Tania, Rapunzel. Juro que no tuve que preguntar ninguno de éstos nombres (mentira, uno si) para escribirlos. Me los sé de memoria, son ya 6 años siendo papá de Princesas.
En casa tenemos 27 Barbies. Venitisiete. Me tomé el trabajo de contarlas y confirmo que son tantas. Hay de todos los colores: Barbie Mariposa, Barbie Skater, Barbie Negra, Barbie Rubia, Barbie Colorada. Casi que falta Barbie Botinera y cartón lleno.
Desde ya que dentro de esas 27 están las diez princesas enumeradas anteriormente. Cada una con sus vestidos, su color de pelo correspondiente, su peinado y todo el show que las rodea.
El huracán princesas no termina acá. Obviamente que tenemos vestidos. Vestidos que fueron pasándose de generación en generación y hoy es Carola la que los disfruta. Todos los días uno distinto. "Papi me ponés el vestido" debe ser la frase que más escucho luego de "Negro nunca me ayudás con nada". En fin.
Un día cualquiera, un día normal, un día de esos en los cuales yo no ayudo, se estaban cambiando para salir.
- Yo no quiero ponerme pantalón - firme, Carola.
- Pero Caro, este pantalón es muy lindo, era de Juana. - Flor, tratando de convencerla.
- No quiero.
- Bueno, ¿y este?
- Tampoco
- ¿Y este?
- Nooo
- ¿Y este?
- No quiero!
- Pero Caro, ¿por qué no te querés poner un pantalón?
- Porque las princesas no usan pantalones!
(En esta casa faltan hombres. Ok, no ayudamos, pero tampoco la complicamos tanto)
sábado, 20 de octubre de 2012
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