lunes, 7 de noviembre de 2011

Andá a lavar los trapos


No es un post machista, no te atajen, mujeres. Aquí estamos, regresamos con el blog. Sin un motivo aparente, estuvimos 6 meses sin escribir. Sin reproches, sólo disfruten que volvimos.

En éstos 6 meses, Carola ya desarrolló una capacidad de oratoria más que importante, por lo que no descartamos sea artista principal en breve.

Pero quién hoy nos convoca es Juana. Grande está. Te hace montoncito cuando te habla ("¿qué querés, papi?"), se muerde el labio inferior cuando le parecés un goma (sólo falta que te diga "hammmmbre", cómo cuando éramos chicos) y la última es que. en vez de recibir órdenes ("Juani, me vas a buscar tal cosa"), es ella la que te dice "Papá, me traés la pollera rosa de mi cuarto, por favor". Al menos es educada.

Sale Flor con sus amigas la semana pasada. En el desayuno, me cuenta que los trapitos la encararon y a viva voz le dicen "son 10 pesito', mami". Ni loca les dijo, fiel cónyuge de quién escribe, los mandó a freir churros, dió una vuelta y terminó estacionando en otra cuadra, dónde un señor muy gentil se lo cuidó y le dijo que la paga era a la vuelta y a voluntad.

Habrá durado 3 minutos el relato de los trapitos, entre cebada y cebada. Juana, tomaba su Nesquik tranquila. Cuando Flor terminó con el relato, tragó un sorbo de chocolate, la miró y le preguntó:

- Mami, al final, ¿le compraste el trapo?

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