jueves, 6 de enero de 2011

Yo tengo una hija que se llama Carola


Después de muchos años, vinimos a la playa. Experiencia nueva para nosotros, yo llegué a la conclusión que de chico nunca veraneé y Flor por el contrario, tuvo exceso de playa, lo que hizo que para ella tomarse un respiro estuviese bueno.

La rutina es la conocida: playa, sol, arena, castillitos, mar, heladerita, mate, vuelta a casa, siesta, sol, arena, castillitos, mar, heladerita, mate, vuelta a casa y así sucesivamente por 4 semanas hasta que el tema del verano te haga explotar las neuronas y te des cuenta que es tiempo de volver a casa.

Cada tanto hacemos la famosa vuelta del perro, vamos al centro, fichines. Quiero hacer un alto aquí. El otro día dije fichines enfrente a Loló y Rafa (10 y 9 años) y me dijeron "¿queeeee?", fichines, de fichas, las fichas de los jueguitos fue mi respuesta. "Se dicen jueguitos" adjuntando una cara diciendo de qué hablás viejo choto, gracias que los conocemos, no te enteraste que existe algo llamado playstation que es un poquito más divertido...

Volvíamos del centro hacia el auto, en el medio de la calle un pájaro picoteaba algo, de lejos te dabas cuenta que no eran caramelos ni chocolates, pero se ve que para Flor no era tan claro el tema

- Ughhh, está comiendo un sapo

- ¿Un Sapo? - pregunta Juana

- Si, un sapo - responde Flor mientras yo le hago señas de callatenolaasustes

- ¡Pepe! - se escucha a Carola de fondo. Un genio.

No hay comentarios: