A los 2 años, la plaza es como Disneylandia. Juegos, chicos, arena, calesita. No puede haber mejor programa.
Juana es asidua concurrente. Flor la lleva, al menos, una vez por semana. Se bajan del auto, y comienza la procesión. Los ojos se abren, la sonrisa se dibuja. Llegan a la puertita de la reja y el personaje en cuestión grita a cuatro vientos:
- "¡¡¡Acá llegó Juanaaaa!!!"
martes, 17 de febrero de 2009
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